Columnista

En este mundo de esclavos

ENCABEZADO MIERCOLES MAÑANA
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En este mundo de esclavos

Vivimos en un mundo de esclavos, de mujeres y hombres perseguidos a través de las colonizaciones culturales, las guerras, el hambre, que destruyen físicamente y en la dignidad: para explicar estas enormes injusticias es necesario entender que detrás de todo está el diablo.
No os extrañéis del fuego que ha prendido en medio de vosotros para probaros, como si os sucediera algo extraño. Porque no es algo extraño la persecución, la persecución es parte de la vida cristiana, ser perseguido es una bienaventuranza.
La persecución es un poco “el aire” del cual vive el cristiano también porque también hay muchos mártires perseguidos por amor a Cristo.
Hoy en muchos países los cristianos no tienen derechos: si tú llevas una cruz, vas a la cárcel; hay gente condenada a morir por ser cristianos. Ha habido gente asesinada y el número es más alto que el de los mártires de los primeros tiempos.
Pero está, otra persecución, no a los cristianos por ser cristianos, sino a cada hombre y mujer porque son la imagen viviente de Dios.
Porque detrás de cada persecución, tanto a cristianos como a los humanos, está el diablo, está el demonio que trata de destruir la confesión de Cristo en los cristianos y la imagen de Dios en el hombre y en la mujer.
El diablo desde el inicio ha tratado de destruir esa armonía entre hombre y mujer que el Señor ha creado, esa armonía que deriva del ser la imagen y la semejanza de Dios.
Y ha conseguido hacerlo con el engaño, la seducción, con las armas que él utiliza: siempre hace así. Pero también hoy hay una fuerza, yo diría un ensañamiento contra el hombre y la mujer, porque de otra manera no se explicaría esta oleada en crecimiento de la destrucción del hombre y de la mujer, del humano.
Pensemos en el fenómeno del hambre que destruye al hombre y a la mujer porque no tiene para comer. Sin embargo hay mucha comida en el mundo, pero mucha gente no tiene para comer.
Esta injusticia se explica con alguno que hace que ellos no tengan para comer. Pensad en la explotación humana, en las diferentes formas de esclavitud que hoy hay: el hombre, la mujer, esclavos de los otros, para destruirlos.
Hace poco tiempo, pude ver una grabación hecha a escondidas sobre una cárcel que recibe migrantes que han huido, encontrados en el mar: las torturas, la destrucción de esa gente para hacer esclavos, hoy, después de setenta años de la declaración de los derechos humanos. ¡Hoy!.
Pensemos en las colonizaciones culturales, cuando los imperios hacen aceptar las disposiciones de su cultura contra la independencia, contra la cultura de la gente, imponen cosas que no son humanas para destruir: imponen la muerte, la destrucción.
El Señor ha entendido bien este camino: lo que quiere el demonio es la destrucción de la dignidad y por eso persigue.
El Señor entendió bien cuando el diablo lo llevó arriba, sobre el templo. Le hizo ver todos los reinos de la tierra: Esto será tuyo si tú me adoras, si tú reniegas de ser imagen de Dios.
Y al final podemos pensar en las guerras como un instrumento de destrucción de la gente, de la imagen de Dios. Pero también en las personas que hacen las guerras, que planifican las guerras para tener un poder sobre los otros: hay gente que lleva adelante muchas industrias de armas para destruir la humanidad, para destruir la imagen del hombre y de la mujer, tanto física como moral y culturalmente.
Y hoy se es perseguido no solo por ser cristianos sino también porque se es imagen de Dios, y por esto el demonio persigue y los imperios continúan las persecuciones. Nosotros no debemos permitirnos ser ingenuos.
Hoy en el mundo no solo los cristianos son perseguidos: los humanos, el hombre y la mujer, porque el padre de toda persecución no tolera que sean imagen y semejanza de Dios. Y ataca y destruye esa imagen.
Pidamos que el Señor nos dé la gracia de luchar contra esto y restaurar con la fuerza de Jesucristo, porque Él ha venido para esto, para recrear, para restaurar, la imagen de Dios que están en todos nosotros.

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