Columnista

El estilo del cristiano

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Un tema que se repite muchas veces en el Evangelio, en muchos pasajes en los que el Señor nos dice cómo debería ser la vida de un discípulo, la vida de un cristiano. Nos da señales para avanzar en el camino.

En esa ocasión el Señor nos enseña cómo debe ser un cristiano. Y en el capítulo XXV de Mateo, donde se habla de las obras de misericordia, el Señor nos enseña lo que una persona debe hacer para ser cristiano.

Se describe un estilo, frente al cual, decimos: ser cristiano no es fácil. No. Pero nos hace felices. Es el camino de la felicidad, de la paz interior.
Lucas dedica un pasaje a este tema. El Señor nos ofrece cuatro detalles para vivir la vida cristiana.

Las palabras de Jesús son claras: A vosotros que escucháis, os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, rezad por los que os tratan mal. Son cuatro mandamientos frente a los cuales el hombre normalmente se queda perplejo: ¿Cómo puedo amar a quien me hace daño? No vengarse, pero al menos defenderse. La respuesta es: Ama a tus enemigos. A lo que se podría rebatir, ¿Pero no puedo odiarlos?. Tengo derecho a odiarlos, porque ellos me odian y yo debo odiarlos…

Y la respuesta siempre es clara: No. Amad.

A los enemigos, a los que quieren destruiros: amad. Haced bien a los que os odian”.

Hay un contraste entre lo que parece ser normal —Si sé que una persona me odia, les diré a todos los amigos: Este me odia. Este quiere destruirme. Entro en el cotilleo— y lo que se le pide al cristiano: No. Haz el bien.

Si sabes que alguien te odia y está en necesidad, tiene alguna necesidad o atraviesa una situación difícil, haz el bien.

La tercera indicación de Jesús es: Bendecid a los que os maldicen. Aquí entramos, en la lógica de la respuesta. Uno te dice una maldición y tú respondes con una más fuerte; el otro eleva el nivel de la maldición y el odio crece y termina en la guerra.

Es la lógica de los insultos. Insultándose se acaba en guerra. En cambio, el Señor dice: No. Detente, bendice. ¿Te maldijo? Tú bendícelo.

Luego está lo más difícil, lo que viene ahora: Rezad por quienes os tratan mal. En este sentido, ¿Cuánto tiempo de oración dedico a pedirle al Señor por las personas que me molestan, o incluso me tratan mal?. Es bueno hacer un examen de conciencia.

Todo esto, es el estilo cristiano, esta es la forma de vida cristiana. Uno podría preguntar: Pero si no hago estas cuatro cosas —amar a los enemigos, hacer el bien a los que me odian, bendecir a los que me maldicen y rezar por los que me tratan mal— ¿no soy cristiano?.

También en este caso la respuesta es clara: Sí, eres cristiano porque has recibido el bautismo, pero no vives como un cristiano. Vives como un pagano, con el espíritu de mundanalidad. Estas no son figuras poéticas: esto es lo que el Señor quiere que hagamos. Así, directo.

Estas son indicaciones concretas, porque es muy fácil reunirse para hablar sobre los enemigos o aquellos que son de una parte diferente o incluso aquellos que no cuentan con nuestra simpatía. En cambio, la lógica cristiana es lo contrario.

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