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“La vida es un viaje” Alejandra Azcárate

ALEJANDRA-AZCARATE
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Viajé sola por primera vez a los diez años. En aquel entonces mis papás me enviaron de intercambio tres meses a Chamonix en Los Alpes Franceses junto a veintitrés compañeros del colegio.

Recuerdo que en el aeropuerto la mayoría de mis amigos lloraban a cántaros abrazando a sus familias y a mí por el contrario no me cabía la sonrisa en la cara.

Esta publicación es básicamente para responder una pregunta que me han formulado algunos de uds. Aunque me parece entrometida, decidí contestarla: ¿Azcárate, sus vacaciones en Australia se las paga Aviatur?”. La respuesta es NO. Aviatur para mí es un cliente, no un patrocinador. Si bien es cierto que tenemos una sólida relación comercial, que soy su imagen publicitaria y que llevo la marca con orgullo en mi corazón, mis vacaciones no son un asunto de trabajo. La agencia es líder en el gremio por su tradición, transparencia y poca vanidad así que no necesita mandarme a viajar para que uds me crean, ni yo requiero que me paguen el viaje para creerles a ellos. Nuestra campaña #nosfuimos de la cual ya viene la tercera temporada, es la número uno en el mercado del turismo precisamente porque los protagonistas han sido uds, personas que nos hemos cruzado en la calle, la mayoría sin posibilidades económicas y que espontáneamente han decidido atreverse a cumplir sus sueños gracias a la oportunidad que les ha dado la agencia. Cuando alguna le costea a uno su paseo, está bajo la presión de agradecerle públicamente, lo cual agota porque evidencia el compromiso y le resta credibilidad no solo a quien expone el recorrido sino a quien lo paga. De paso obliga a decir que todo es divino, barato, sensacional, y yo no voy con esa tibieza de criterio porque para @aviaturoficial y para mí lo fundamental es la verdad. Cuando les digo que www.aviatur.com ofrece los mejores precios porque mezcla trayectos en diferentes aerolíneas con el fin de encontrarles la mejor tarifa, compruébenlo porque es cierto y punto. Si les comparto mi experiencia en Australia es por gusto y honesto agradecimiento al ver que me siguen, no por ahorrarme unos pesos, por cumplir un compromiso, por gorrear un viaje, o por aparentar a costa de otros. Estas vacaciones son una amorosa invitación de mi esposo, quien me sorprendió hace unos días diciéndome que alistara una maleta con ropa para casi un mes. El disfruta viajar tanto como yo, es mi compañero favorito y además sabe que lo que mejor sé hacer en la casa es irme de ella. No siendo más, me retiro a disfrutar. #miesposoesmipastornadamefaltará

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Mi papá con una tristeza disfrazada de alegría me dijo: “Sé feliz”. Mi mamá me peinó con los dedos y al oído me susurró: “Escríbenos mucho”. Y mi abuela que era mi adoración, ese personaje infaltable en todos mis momentos importantes, se agachó, me apuntó el primer botón del abrigo que llevaba puesto, me besó en la frente y me lanzó esta frase que después se volvió sentencia entre los demás nietos: “Nadie es de cinco en conducta, saca siempre cero para que te diviertas”.

En el avión no paramos de jugar, gritar, decirnos barbaridades los unos a los otros y darnos coscorrones pasando de puesto en puesto del avión. La sensación de libertad me cortaba la respiración, era como si estar sin mi familia me materializara ese deseo absurdo pero inevitable que tenemos todos de querernos sentir grandes a esa edad.

Pensaba que no los necesitaba para nada y ante eso no sentía el menor asomo de culpa. Va pasando la vida y con ella uno empieza a entender que hacerse mayor es cambiar de gustos.

Lo que antes le molestaba comienza a atraerle, lo que no le interesaba de repente un día le llama la atención, en lo que se desgastaba ahora le tiene sin cuidado, lo que necesitaba ya no le hace falta y es ahí donde se organizan por fin las prioridades.

Hoy agradezco que desde niña me hubieran motivado a ser y hacer lo que quisiera porque a la larga terminé cumpliendo las premisas, soy feliz, escribo mucho y me divierte vivir. Sin embargo, ahora lloro en las despedidas, los extraño cada vez más, los necesito para todo y valoro un minuto junto a ellos porque no sé cuántos más nos queden.

En este momento de mi vida sé que la libertad es estar junto a los que amo.

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