Dos lecciones de la pandemia para el sector exequial

2020 fue un año inesperado que nos dejó importantes enseñanzas: por un lado. nos mostró un reencuentro con la vulnerabilidad humana y por el otro, nos advirtió que la sostenibilidad y el medio ambiente deben ser una prioridad.

En La Organización La Esperanza reconocer el valor de la vida ha sido la inspiración para actuar frente a la situación generada por el COVID-19 fomentando su cuidado, honrando la memoria de todas las personas y generando iniciativas que procuren la conservación de ecosistemas indispensables para nuestra supervivencia como el Páramo de Santurbán.

“Para compensar las emisiones de CO2 de una sola persona, se tendrían que sembrar 1,5 hectáreas de árboles (entre 900 y 1.500 aproximadamente)”.

Fallecer lejos de casa

Panorama de una pandemia a nivel mundial obligó a cambiar las dinámicas sociales y a estar preparados para cualquier eventualidad como la pérdida de un ser querido de forma imprevista.

“El infortunio de fallecer en otro país y lo complicado que puede ser afrontar los trámites que implica este proceso. nos motivó ampliar la cobertura en los beneficios de nuestros planes exequiales que ahora tienen la opción de incluir la repatriación o expatriación”, explicó Diego Montes, gerente general de la Organización La Esperanza.

Este es un beneficio importante teniendo en cuenta que actualmente, el costo de servicio puede alcanzar los USD $8.000.

Hacer del mundo un mejor lugar para todos

El Covid-19 también nos ha enseñado que la naturaleza desea recuperar sus espacios. Esto nos lleva a reflexionar sobre la búsqueda de alternativas que reduzcan el impacto de nuestra presencia en el entorno, más a sabiendas de que el cambio climático no da espera.

“Nos hemos alienado a la tendencia mundial Greenovate que se traduce al desarrollo de productos sostenibles que ayudan a trascender el legado que nos dejan nuestros seres queridos, a un nuevo plano lleno de vida, agua y oxígeno para las futuras generaciones” puntualizó Diego Montes.

En este sentido, Organización La Esperanza lidera estrategias para preservar el bosque Altoandino, generando espacios de participación colectiva para que más personas se sumen a esta causa: su portafolio Árbol de la Esperanza fue el primer paso y ahora ha lanzado el nuevo Beneficio Verde con el cual cada persona podrá contribuir a la conservación de 2 mts” de Bosque Altoandino a través de su previsión exequial.

Estas iniciativas fortalecen la gestión ambiental de la organización fomentando conciencia para reducir las emisiones de CO2, hacer un mejor uso del agua y contribuir directamente a la protección del entorno, mejorando las condiciones de vida en nuestro planeta.

“La pandemia nos obligó a cambiar las dinámicas sociales, a estar preparados para cualquier eventualidad incluso, una pérdida”.

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