“Es injusto involucrar a otros en un pacto en el que no existe la bilateralidad frente al compromiso”

Mucha gente me ha preguntado la razón por la cual decidí tocar el tema del sacrificio en “LA AZCÁRATE AL OÍDO”. La respuesta es sencilla, estoy harta de sentir que entrego más de lo que recibo y peor aún, de no comprender que el error es mío.

Me ha costado mucho aceptar que uno no le puede pedir manzanas a un árbol de peras. Suelo mirar a las personas con los ojos de la proyección, magnifico sus virtudes, procuro explotar sus talentos y abrigarlas en un camino que las conduzca a lo que yo considero que se merecen. Lo grave es que se me olvida con frecuencia que ese futuro con el que sueño para otros va en contravía con el presente que a ellos les satisface porque sus aspiraciones no son las mías.

Es ahí donde aparece el sacrificio a hacer de las suyas, dejando esa amarga sensación de no haber sido compensada en la voluntad honesta al procurar el bienestar ajeno, incluso haciendo de lado el propio y poniendo en riesgo mis resultados con tal de amparar a quienes no me lo han pedido.

Eso no me cataloga como una buena persona ni pretendo posar de benefactora. Simplemente es una tendencia emocional atrofiada que asumo porque el enredo mental es evidente entre la cooperación y el control.

Sé que a muchos les sucede algo similar en el amor, en el trabajo y en las familias.

Sienten que no son valorados, apreciados y que ese “sacrificio”, ese precio que han pagado por los demás, no ha valido la pena. Craso error.

Uno no debe dejar de hacer nada por nadie, menos esperando al final una recompensa y auto convenciéndose de que se trata de una acción bondadosa porque en el fondo no está basada en un sistema participativo sino exclusivo e incluso egoísta.

Es injusto involucrar a otros en un pacto en el que no existe la bilateralidad frente al compromiso. El sabor de la desilusión es muy agrio, pero más aún, si es uno quien se ha servido ese jugo que nadie le ha brindado.

Mucha gente me ha preguntado la razón por la cual decidí tocar el tema del sacrificio en “LA AZCÁRATE AL OÍDO”. La respuesta es sencilla, estoy harta de sentir que entrego más de lo que recibo y peor aún, de no comprender que el error es mío.

“Es injusto involucrar a otros en un pacto en el que no existe la bilateralidad frente al compromiso”

Foto: @luisegurrola / Pelo y maquillaje: @ietyg / Styling: @jorge.malave

Chaqueta: @madinahleisurewear / Pantalón: @nmz_natalia /Botines. @acqua_store

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