Menos macho y más hombre

Cuando terminé mi especialización en salud sexual mi mente femenina me visualizó trabajando temas de mujer, algo predecible considerando que entiendo mejor un cuerpo con vulva que uno con pene. No obstante, la vida me trajo a donde tenía que estar para comprender mi propio masculino y es así como hoy tengo más pacientes hombres que consultan por eyaculación precoz o retardada, disfunción eréctil o bajo deseo sexual. Hasta aquí es historia.

Lo interesante ha sido que mi estadística revela que el trasfondo de cada caso no es otro que inseguridades, miedos, complejos, tristezas e ignorancia. Pero, ¿cómo puede ser posible que esos ‘machos’ tan estructurados y seguros socialmente, sufran? Sencillo, nunca hablan de esto con nadie y no terminan de enterarse que su masculinidad es la cosa más frágil que tiene su psiquis, debido a que es una fachada que depende de su pene.

El ‘macho’ basa su masculinidad en lo que la cultura espera de él, su sexualidad en lo que ve en la pornografía, esconde que su pene ya no erecta, no lo
ve como un síntoma y lo resuelve en la farmacia en lugar de consultar el origen y tomar los correctivos, ríe con chistes sobre el ‘polvo’e gallo’ así sufra de esto en silencio, manifiesta detrás de una falsa modestia, que rinde varios en una noche y que es abierto de mente para entrar en juegos y roles sexuales, en los que habrá participado a lo mucho un par de veces y por proposición femenina, no por creatividad propia, porque el ‘macho’ no se pone con esas ‘maricadas’ y obviamente el autocuidado físico y mental no es algo que esté en sus prioridades. No nota que a la larga esto lo afectará y deteriorará sus relaciones de pareja.

El hombre en cambio, conoce su sexualidad más allá de su pene, se ha explorado de manera consciente, no teme opiniones de sus pares sobre su hombría, conecta su mente con un erotismo genuino, no tiene que demostrar nada en la cama, ni busca complacer a una mujer dándoselas de experto. Él pregunta a su pareja qué es lo que le gusta, lo que no y se entrega a aprender sin juicios. El hombre no llega a estimular un clítoris sin haber estimulado primero el cerebro de ella como lo requiere y prioriza su salud física y mental por él y por ella.

Qué difícil es ser un hombre en el siglo XXI sino se desecha la formación de macho, es nutrir una baja autoestima que los convierte en presa fácil de aquellas que sólo los utilizan para explotarlos y desecharlos.

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