Tradición al paladar…panes, galletas, hojaldres y otras
historias de sabor

Visitar Pamplona y no comprar colaciones, es casi que no haber ido. Es más, en el recorrido turístico que se hace por este municipio, las panaderías cuentan. Las hay renovadas, tradicionales, pero siempre con una gran oferta de tentaciones para todos los gustos.

Galletas de maíz, variedad de panes, pasteles de hojaldre y delicias a las que nadie dice no, es lo que se encuentra en el lugar que alguna vez fue la capital del trigo. “En Pamplona existía toda la ruta del trigo; había molineras, infraestructuras que todavía permanecen como la molinera de Herrán.
Específicamente, 4 mujeres le apostaron a ese segmento de la industria” cuenta la directora del Instituto de Cultura y Turismo, Margarita Camacho, quien también prohereda esta tradición que llevó adelante su abuela con la Panadería Araque.

Ana Dolores Lizcano de Araque, Rosa Delia de Chávez, Margarita e Isabel Sandoval, se dedicaron sobre los años 20 a la realización de ponqués, panes y galletería. En lugares como “La Araque”, una de las tradicionales, conservan el proceso de elaboración en horno de leña, usando materias primas bajas en químicos y conservantes, siendo muy artesanal; es la esencia del sabor propio. En panes: la sema, el pan de agua o el mojicón; en galletas: son las de maíz, las duras, las de corazón o la rosquilla, las que mantienen la tradición. Aunque también, el rollo, “el sanantonio”, los panes de leche, queso, maíz o de avena, así como las cariocas, los pasteles gloria o de horno, están entre los preferidos.

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