Chinácota, la ruta para no perderse

En la pasada rueda de negocios de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), Chinácota fue declarado como “un nuevo lugar por descubrir”, y es que sin duda de este hermoso rincón de Norte de Santander hay mucho por conocer.

San Juan Bautista de Chinácota, como es su nombre, con sus 22° de temperatura media fue un territorio que nació como asentamiento indígena de la familia Chitarera (extinta) que, se presume, habitaba el lugar sobre el siglo XVI.

Foto: Ronald Ruiz

Fue un escenario importante en momentos claves de la historia colombiana en donde se firmó el pacto de paz de la Guerra de los Mil Días. Paso obligado en varias oportunidades del Libertador Simón Bolívar. De sus hechos históricos hay mucho por contar, pero también hay rutas maravillosas por recorrer.

Allí se cuenta con cinco pisos térmicos, bosques protegidos y una diversidad de paisajes que permiten experimentar opciones ecoturísticas.

También, una ruta cultural muralista espectacular para quienes buscan un recorrido lleno de color e historia protagonizado por el talento de creativos internacionales que han dejado huella con el arte que transforma paredes en lienzos.

Bien vale la pena “pegarse la rodadita” hasta este lugar que se puede disfrutar a tan solo 30 minutos de Cúcuta; gozar su placentero clima, degustando fresas con crema en lugares como Dulces Belén, La Palestina, entre otros.

Si la idea es no perderse de sus dulces conociendo el proceso, a pocos kilómetros desde la entrada de Chinácota, se puede observar cómo se bate la jalea de pata de res mientras se disfruta de su sabor en presentaciones y tamaños variados.

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