La Motilona Beer de Edwin Quintana

Dulce, robusta y con matices especiales que no dejan de sorprender, así es la Motilona Beer que bien ha sabido desvelar, desde hace casi siete años, a Edwin Quintana Bayona.

“Apasionante” es para este abreguense de nacimiento, pero hijo adoptivo de Chinácota, adentrarse en el punto de producción donde pierde la noción del tiempo por ella, por verla hecha una realidad deleitando paladares.

El 15 de octubre de 2014 Edwin creó su primera cerveza artesanal. Estudios en casa, kit cervecero y mucha pasión por el tema se involucraron en la idea que fue inicialmente degustada por parientes y algunos amigos. La cerveza gustó, fue creciendo la demanda y como apuntando bien la flecha, La Motilona Beer se hizo empresa.

Al comienzo fueron 18 litros, luego 65, actualmente, la producción va en 1800 por mes, y aunque fueron fines de semana de cata cervecera buscando calidad, fue inesperado este crecimiento.

Las hay rubias, con un fino sabor amargo; rojas, para gustos más dulces; negras, con un sabor más robusto, y en ediciones especiales con adiciones que sorprenden con toques de maracuyá o fresas. Como si no hubieran más “ballestas” en el mercado, La Motilona Beer atinó y la mezcla de levadura, lúpulos, la cebada malteada y el agua de manantial de Chinácota, consolidan el sabor y la identidad de esta cerveza artesanal hecha en casa y que muchos prefieren.

Como souvenir de turistas que llevan a su regreso o antojo de paladares de buen gusto, la pasión motilona de Edwin Quintana, y que acompaña desde el principio, su papá y cuñado, avanza buscando ser producto patrimonio de esta región.

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