Laura Rodríguez puso su nombre en el olvido que seremos

El día que Laura Rodríguez recibió la llamada en la que le decían que haría parte del reparto de “El olvido que seremos”, interpretando a una niña colombiana que había crecido en Italia, no lo podía creer, y casi sin poder respirar, escuchó el itinerario que tendría a partir de entonces.

Actuar en televisión y en cine es muy distinto. Además, que el séptimo arte tiene la virtud de captar tu alma, no se puede mentir; son escenas únicas”, contó la actriz reviviendo la emoción de aquellos momentos.

“El olvido que seremos es un libro que atesoro. Lo he leído varias veces. Releerlo es encontrar cosas maravillosas”, continuó relatando. Y es que cada vez que llega un proyecto nuevo a su vida, siente las mismas emociones que siempre le ha causado la actuación, está no fue la excepción.

Laura supo alcanzar las expectativas del director con este sencillo pero contundente personaje como fue representar a Bárbara Lombana, la esposa de Héctor Abad Faciolince; además lograrlo una vez más al lado de actores y actrices de la talla de Javier Cámara y Patricia Tamayo.

Aunque inició teniendo 17 años de edad como extra de televisión en la reconocida producción de Marbelle “Amor sincero” y terminó interpretando a la artista de joven, hoy esta samaria de dulce sonrisa expresa con gratitud su participación en el film más importante de la temporada en Colombia: “El olvido que seremos”, la adaptación del libro homónimo del escritor Colombiano Héctor Abad Faciolince, dirigida por Fernando Trueba ganador de un Oscar a la mejor película extranjera año 1993.

Trueba, quien decidió ponerle el pecho a la consecución de esta historia en el cine, rápidamente se hizo merecedor del Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana 2021.

Créditos:

Fotos artículo de portada: OFC.
MARÍA FERNANDA PALACIO /

Cuando Laura fue escogida para interpretar a un personaje en esta realización colombo-española no sabía quién era él; sin embargo, una vez más ella se sintió como pez en el agua aun en medio de artistas reconocidos, haciendo su trabajo con respeto y dedicación.

Sobre esta experiencia dijo: “Mira eso fue más o menos como ‘Amor sincero’ yo tenía muchas ganas de hacer cine. Llevaba años haciendo novelas y de pronto sentí ese bichito que le pica a uno, y me dije a mi misma: Quiero hacer cine”.

“Es mi primera película y el inicio de una carrera en el cine, que auguro, llena de más proyectos así. En septiembre estaré en Tenerife participando con ‘De ratones y hombres’ en el marco de la Muestra Escénica Iberoamericana (MEI), una película dirigida por Manolo Orjuela. Con mucho agradecimiento por hacer parte del proyecto y orgullo de estar ahí”, comentó la actriz. A ella la televisión le llegó de pronto, sin proponérselo. Quizás no como a otros actores que a los seis u ocho años empiezan. Sin embargo, como actriz natural entró pisando fuerte al hacer el papel de la reconocida cantante de música popular Marbelle adolescente. A partir de ese momento su vida se convirtió en sueños no imaginados.

Aunque tuvo suerte de ser escogida entre siete niñas, ella no se lo dejó todo al azar y comenzó a prepararse en la actuación ahora que había tenido la oportunidad de entrar. De esto, hace ya once años. Al principio, profesionalizarse le costó hacer dos años y medio de actuación, mientras estudiaba alternativamente Comunicación Social y Periodismo en Politécnico Grancolombiano, carrera de la que se graduó tras tomar clases en jornadas nocturnas, mientras cumplía sus grabaciones.

“Mi sueño desde pequeña fue ser presentadora, ser periodista. Así que entrar al canal para mí fue maravilloso, pero cuando pisé al noticiero me temblaban las piernas. Es una emoción que todavía la siento”, aseguró la actriz.

Siguen los retos

En pandemia aprovechó para impulsar su emprendimiento de postres, vendiéndolos a domicilio por toda Bogotá. Ahora sueña que se expandirá pronto a otras ciudades. Descubrir las cosas de manera espontánea, como le ha pasado a Laura ha sido su ventaja competitiva.

Confiesa a la Revista Activa, que se exige y confronta constantemente. “Mi mayor competencia soy yo misma todos los días. Soy mi mayor verdugo. Nada que hacer” cuenta sin poder contener las risas. Para ella este 2021 tan cargado de retos y restricciones no deja de ser motivante, pues piensa que siempre hay algo que hacer: “Cada quien logrará lo que esté a su alcance, es un año que va corriendo”.

Esta mujer que ya se da a conocer más allá de las fronteras del país, y que acierta alcanzar en los momentos y personajes papeles adaptados a ella, está casada con el actor colombiano, Héctor Sánchez desde hace año y medio, y viven en Bogotá.

Entre sus nuevos proyectos, está la grabación de una nueva película de la cual sólo menciona que se va hacer en la costa y que tiene en la mira grandes sueños por cumplir. “Aun me falta todo por hacer. Estoy en el primer peldaño de una carrera que está por hacer”, expresa con la sencillez, el empuje y la empatía que la caracteriza.

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