El cortejo perdido entre el empoderamiento

Recientemente uno de mis pacientes me volvió a hacer una pregunta que ya otros me habían formulado: ¿Cómo puedo saber cuál es la línea que separa ser machista de ser demasiado caballero según la perspectiva de las mujeres? Su duda se refería a algo que le había ocurrido con una mujer durante el sexo: Él le desabrochó el brassier y ella le dijo: “No es necesario que hagas por mí, cosas que puedo hacer yo misma”.

Queriendo aplicar lo aprendido en un siguiente encuentro con otra mujer, esta le reclamó que a él le faltaba caballerosidad y romanticismo.

No es una confusión aislada, muchos hombres heterosexuales se están preguntando: ¿Qué es lo que quieren las mujeres? ¿Nos quieren tiernos o nos quieren rudos?

Estamos en el momento de transición entre los miles de años de construcción de una sexualidad basada en la superioridad masculina, y la consciencia de la equidad en derechos sexuales.

Y como todo cambio trae desajustes, surge la inquietud si en esta búsqueda nosotras hemos equiparado la palabra “empoderamiento” a fomentar relaciones desconfiadas, competencias por el poder, un poco de desprecio por el masculino o autosuficiencias arrogantes, cuando finalmente la mayoría de los seres humanos, buscamos de manera biológica en la sexualidad: conexión, efecto, ternura, detalles, intimidad y seguridad en una pareja, así sea momentánea.

No podemos desmayar en la búsqueda de la equidad, eso es firme, pero no olvidemos que el cortejo es natural entre las especies y cada quien tiene un bello rol en este. Las atenciones, las diferentes formas de llamar la atención del otro, los detalles que demuestran interés, los halagos honestos, son acciones que se deben dar de manera bilateral.

Cuando dejemos de entendernos dentro de un estrecho escenario de roles de género y de protocolos estrictos para vincularnos y le demos paso a la sexualidad espontánea entre dos seres humanos, simplemente se cerrarán los abismos que hemos abierto y nos podremos disfrutar mutuamente sin tanta prevención.

*Este artículo es producción intelectual y no se permite su reproducción sin autorización.

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