JOSÉ OSPINA: siempre recordado

Tan especiales son las ocasiones en que hallamos en el otro una muestra de generosidad, que perpetuos se hacen esos recuerdos. Así ha sucedido con José Ospina, el chef al que no le faltó minuto para compartir lo que bien sabía de su gran amor: la cocina.

Dos pasiones pudieron reunirse en el sueño de este bogotano que, a sus 45 años, en sociedad con su esposa Olga Tavera, vio crecer en grande lo que tanto anhelaba, su propio restaurante: José Ospina, vinos y cocina.

En cada uno de sus detalles dejó impregnado su sello. Su conocimiento en el arte de la gastronomía y la calidad de su buena mesa se sumó al plus especial de hacer volar con el deleite del paladar.

Con José Ospina ir a cenar se convirtió en todo un acontecimiento, una experiencia para gozarse un gran viaje gastronómico. Iniciando en Colombia, con la explosión de sabores de la posta cartagenera; pasando por Perú con un exótico ceviche, recorriendo Argentina con sus finos cortes de carne, y dejándose recibir con los mariscos en el mediterráneo. Cuatro momentos exquisitos, con los que su otra pasión, viajar, la compartió con sus comensales.

Manuela Ospina – Olga Tavera

Irrestricto fue el apoyo que brindó a quienes, como él, les apasionaba el arte culinario y el don de servir. Llegó a Cúcuta hace 11 años para asesorar el montaje de un restaurante a manteles, hizo parte de un proyecto de comida peruana, de un restaurante de carnes y fue socio del primer restaurante-bar que llegaba a la ciudad. Capacitó a varios del gremio; a los hoteles, en cocina y servicio y, por supuesto, instruyó a su equipo de trabajo que dan todo por el sueño de “Ospi”.

Manuela, su hija mayor, siguió sus pasos. Le aprendió de gastronomía, de logística, pero siente que heredó la parte del buen servicio.

De él recuerda con admiración todo, y no olvida su frase citada: “Un buen plato debe ir acompañado de un buen vino”. De ahí que bien se sabe la amplia cava que ofrecen, compuesta por más de 350 referencias.

Fue un creativo innato, supo bien dejar en alto lo que le heredó a doña Amalia, su mamá, y con ejemplo consolidó el firme liderazgo de su esposa e hija, quienes con un gran equipo llevan el legado del sueño de un grande que no escatimó esfuerzo por ver crecer la cocina cucuteña. Siempre generoso, siempre recordado: José Ospina.

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