No cambies más, transfórmate

Comencemos primero por comprender la inmensa diferencia
entre “cambio” y “transformación”.

Cambio es algo que tú haces por impulso, por reacción o por necesidad. Transformación es el proceso que tú inicias por un llamado de conciencia. Mira que los cambios son momentáneos, dinámicos y superfluos.

Las transformaciones son permanentes, sentidas y profundas. Una transformación es un cambio constante y perdurable que te lleva a aprender a desaprender ciertas conductas y hábitos que traías arraigados en tu forma de vida.

Por ejemplo: comienza por aprender a dejar de quejarte y cambiar ese hábito por agradecer por todo y por nada. Ya pronto comenzarás a ver una transformación en ese aspecto y te sorprenderás como el universo pone a favor tu suerte. La transformación es como el maestro que solo aparece cuando el alumno está listo.

Dios no se hará cargo de tu transformación hasta que tú decidas invitarle a transformar tu forma de amarle, de amar y de amarte.
Piensa en TU RENOVACIÓN como un cambio radical que existirá en ti si deseas moverte de estado y buscar una evolución para tu alma.
Si decides comenzar un camino de transformación para tu vida, debes también querer avanzar en un camino de crecimiento interior que se consigue a través de un elevado estado de conciencia por medio de constantes ejercicios de meditación, reflexión y contemplación para lograr una

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