Yuly Ferreira y Fabián Ríos: “el amor es una decisión diaria”

Los dos santandereanos han tenido altibajos en la vida, y saben que las relaciones no son perfectas. Los más de 20 años juntos les ha enseñado que lo más importante es mantenerse unidos, independientemente de lo que suceda y de lo difícil que pueda ser este reto.

Estos esposos ven el amor como una decisión diaria, algo que se construye con esfuerzo y dedicación. Lo fundamental para mantener una relación sana es el diálogo constante y el perdón. De este último, Yuly enfatiza: “Se debe perdonar setenta veces siete, porque es necesario sanar la herida en quien la siente. Además, esto debe ir de la mano de una fluida comunicación para llegar a acuerdos”.

En una sociedad tan consumista las relaciones de pareja se permean por una idea equívoca de caducidad, son desechables. Con respecto a esto, Fabián reconoce que el amor se ha visto como algo superfluo donde no hay compromiso y que es confundido por “las cosquillas en el estómago” o “el orgasmo momentáneo”, pero para él la relación debe trascender a esos sentimientos y emociones, y pasar al plano más espiritual. “Una relación es un compromiso a muerte”.

Fabián y Yuly entendieron después de varias crisis matrimoniales fuertes, que el amor es algo mucho más profundo y grande que lo físico y exterior. “El amor es una determinación de todos los días, que implica un cuidado mutuo” cuentan los artistas.

Dios como centro de sus vidas

Fabián afirma que “la infidelidad se da porque hay un descuido de parte y parte y porque se es débil y cobarde. Debemos pedirle al Padre sabiduría para no debilitarnos ante otras personas”. En cuanto a esto, Yuly señala que lo más importante que hay en su relación, es la presencia de Dios. “Si no fuera por la gracia de Dios, no estaríamos acá”. El intérprete cuenta que hace muchos años era una veleta, que tenía una vida sin Dios “Yo era un tipo que vivía su día a día por emociones. Los hombres creemos que eso es lo correcto, pero en realidad nos estamos perdiendo”. En el momento en el que hubo ese cambio de pensamiento, su matrimonio cambió para bien. “Ahora Yuly y yo tenemos un compromiso para la eternidad”.

Pero esto no se da en un entorno color de rosa, ni mucho menos, ellos son honestos en declarar que es en trabajo constante, porque hay momentos duros en los que es complejo mantenerse firmes. El ancla que fundamenta sus vidas es el Señor. Eso es lo que permite la armonía en su hogar. Algo que en esta época escasea tanto.

El lenguaje del amor es muy claro para este par de esposos. Saben exactamente cómo llenar el tanque emocional del otro; el buen trato, las buenas palabras, contestar bien, esta es una dinámica familiar. Mantener la armonía es la clave de todo. Hablarse bonito, consentirse y exigirse ser una mejor persona cada día. La convivencia en pareja facilita una trasformación constante del ser humano.

Desde la imperfección, trabajan por su relación y familia de la mano de Jesucristo. Yuly admira de Fabián, que es un hombre amoroso, un excelente papa que supera sus expectativas que educa con amor y firmeza. “Es un hombre muy intenso, extenso y profundo en todo lo que hace”. Su tenacidad permite que todo lo que se propone lo cumpla a cabalidad, en su trabajo es dedicado, estricto y exigente. En su relación todo es “blanco o negro”, no tienen puntos intermedios ni tibios. “Es un hombre con carácter”, contó la actriz.

“Yo no corrijo a mis hijos con palabras sino con ejemplo”, afirma Fabián. “Si yo quiero que mi hijo David sea un hombre fiel y respetuoso con las mujeres, yo debo serlo”.

El legado de sus hijos

Su relación es sagrada y los valores de pareja deben ser un referente para sus dos hijos cuando estén en edad de escoger pareja. “Yo no corrijo a mis hijos con palabras sino con ejemplo”, afirma Fabián. “Si yo quiero que mi hijo David sea un hombre fiel y respetuoso con las mujeres, yo debo serlo”. Él anhela que sus hijos crezcan con un gran sentido de respeto por la pareja y la familia para que puedan escoger de forma correcta quién lo acompañará en el camino de su vida. “Yo me siento orgulloso de decir que ahora mis ojos le pertenecen solo a Yuly, no porque soy santo, porque no existen, pero si existen los hombres restaurados”. Lo mismo quieren para su hija Lucía, darle ese modelo sólido para que no se conforme con cualquier persona su lado, que sea rigurosa para seleccionar a su compañero de vida. Mantener la lealtad en un medio tan complejo como el artístico, es posible. Yuly menciona que la base es el respeto no solo con la pareja, con los compañeros de trabajo, sino, el respeto a la conexión con Dios. “Cuando uno va creciendo a nivel espiritual, disciplinar y moralmente, aprende a controlar su cuerpo, sus emociones”, complementa su esposo.

En pandemia

Durante más de cuatro años vivieron lejos por compromisos laborales de Fabián. Él en Colombia y ella en Miami. Cuando llegó la pandemia, también inició un espacio para reencontrarse y compartir de nuevo. “Recuperé tiempo con mi esposo y mi hija tuvo de nuevo a su papá”. Los rituales familiares volvieron a ser parte importante de la vida, comer, ver películas juntos. La pandemia fue una oportunidad de unidad, además los ayudó a reflexionar sobre el afán del día a día. Fabián tiene un lema “primero Dios, luego mi familia y después mi trabajo”.

Nuevos proyectos

En este momento son embajadores y diamantes directos de la empresa norteamericana Jeunesse Global dedicada a proveer bienestar a través de la comercialización de productos con células madre que está enfocada en luchar contra el envejecimiento que tiene una misión social con niños de escasos recursos. En términos artísticos están realizando cine y actuando juntos . “Yuly es una gran profesional y nos complementamos de una forma maravillosa”.


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