Santander, una carrera de estudios

En sus Apuntamientos de 1837, Francisco de Paula Santander confesó que decidió seguir, a los 13 años, la carrera de estudios en el colegio San Bartolomé, como lo habían hecho sus dos medios hermanos, Lino María Ramírez y Omaña, y Miguel Ramírez y Omaña; y sus tíos maternos, José Alejandro de Omaña Rivadeneira y Rodríguez , y Nicolás Mauricio de Omaña Rivadeneira y Rodríguez.

Fueron 10 los miembros de su familia: Dos tíos maternos, dos medios hermanos, dos primos hermanos y tres primos segundos completa con Francisco de Paula Santander; diez miembros de las familias Omaña, Santander y Fortoul en el Colegio de San Bartolomé siguieron la carrera de estudios antes de la revolución. “ La familia Omaña Rivadeneira y Rodríguez abrió para las familias de los hacendados de los valles de Cúcuta, durante la segunda mitad del siglo XVIII, la posibilidad de recorrer la existencia con una carrera de estudios en los colegios mayores de Santafé, la capital de un virreinato. Dos variantes se abrían entonces para la condición de bachiller o doctor: la primera era la del derecho canónico combinado con las órdenes sagradas, camino seguro hacia las canonjías de los cabildos catedrales y quizás hacia algún cargo de obispo.” Nos cuenta el historiador Armando Martínez Garnica, quien cuenta con el permiso de la familia del Hombre de las Leyes para la redacción y publicación de las memorias de Santander y a quien agradecemos por ser pieza clave para la redacción de este texto.

Mientras se institucionalizaba la teoría de Bentham, el 20 de julio de 1810 se atravesó en el camino de Francisco de Paula Santander, quien no se pudo graduar de las materias de práctica forense, latín, historia romana y griega, tomando la decisión de seguir la carrera de las armas, pero la gente tiende a olvidar que desde la Constitución de 1821 en el país se abrieron 578 escuelas públicas gratuitas con 21 mil alumnos, 472 escuelas privadas con 4000 estudiantes y se aceptaron a mujeres en estas instituciones; un logro después de 5 años de la separación entre Venezuela y Ecuador. Estas ideas enojaron a personas como José Manuel Restrepo y Miguel Santamaría, quienes decían que las mujeres no debían estudiar, sino atender a sus maridos y las labores de costura.

Santander promovió la educación del pueblo en aritmética, geometría y religión en el catecismo de Claude Fleury; el problema es que, a pesar de nacer una República esta carece de dinero, así que Santander pide a cada población el sufragar la escuela de primeras letras para niños y niñas, así como convertir conventos menores en colegios provinciales con frailes como profesores. Esta controvertida práctica llevó a que se repensara la educación, pasando de “Reciclar” conventos en colegios a que se crearan universidades propias. “Con respecto a la hacienda nacional, no quisiera interrumpir el placer que deben haber inspirado al congreso los informes que he acabado de hacerle. El erario público esté arruinado, el sistema de rentas necesita de nueva creación, y las necesidades que tenemos urgente
obligación de reparar, no son de naturaleza de sufrir espera ni dilaciones.

El gobierno ha padecido conflictos angustiados en el curso de su administración, y debe admirarse el congreso de que haya podido salir victorioso en la lucha entre las grandes necesidades públicas y las calamidades de la fortuna de los ciudadanos. El Congreso de Cúcuta expidió leyes muy benéficas que disminuyeron
las antiguas rentas coloniales, y la sustitución que adoptó para cubrir el déficit no ha correspondido en nada a los presupuestos calculados”. Fueron las palabras de Santander ante la deuda y de cómo sería asumida.

Santander logró financiar con Estados Unidos la llegada de pizarras, mapas, planos, y en palabras del archivista del colegio San Bartolomé, Leonel Benítez, se aprobó también la entrada de estudiantes de origen indígena, eliminando también impuestos a este sector poblacional y que se dejara de exigir el documento de probanza de limpieza de sangre. Santander instauró también la libertad de imprenta, si alguna persona se oponía a un impuesto podía llegar a una imprenta y reproducir su queja, desde que tuviera su firma; esto llevó a que Antonio Nariño publicara su periódico El Insurgente.

O en palabras del mismo Hombre de las Leyes: “La educación pública se ha empezado a plantear con suceso, las luces se han difundido por medio de la imprenta, los ciudadanos han tenido libertad para denunciar los abusos del poder y se ha procurado inspirar en todo el pueblo un amor sincero a las instituciones. La propagación y progreso de los establecimientos literarios y científicos, que debo prometerme de los nuevos estatutos del congreso y del interés de las autoridades locales, serán sin duda el mejor apoyo que tendrán en lo sucesivo nuestro código y la administración del gobierno, la seguridad de la República y su dicha futura”.

Museo Casa Natal

Otro de los datos corroborados en una conferencia por Leonel Benítez, fue el alto nivel educativo de Santander, quien logró una nota de 10 en su examen de psicología respondido en latín, y que, en su testamento, pidió que parte de su biblioteca sea donada al colegio, incluyendo la Enciclopedia Británica y su bastón de mando. Y aunque varios historiadores afirman que el forjador del proyecto educativo fue el doctor oibano Vicente Azuero Plata, electo diputado principal las provincias de Socorro y Casanare, y suplente de las provincias de Mariquita y Nóvita. Amigo personal y apoyo incondicional del vicepresidente Santander, brillante abogado y filósofo liberal benthamista. Comisionado de Gobierno en 1820 y fiscal del Supremo Tribunal de Justicia en 1821 no se puede negar el impacto que tuvo Santander en la educación nacional, siendo él también el que pidió que se enseñara en los colegios la Constitución de 1821, además de las lenguas de inglés y
francés, en vez del latín que tuvo que aprender, mientras era educado en derecho real, español, gramática, filosofía y psicología, hasta que la carrera militar lo llamó para luego forjar un futuro en la educación colombiana donde se puede aprender mucho de su legado si este es recordado como debe ser.

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