Reivindicando al último liberal

Leopoldo Villar fue el encargado de reivindicar el rol histórico de Virgilio Barco Vargas, rescatando los aportes de su carrera política y su presidencia, y publicándolos en “Virgilio Barco, el último liberal” de Intermedio Editores; un trabajo de 4 años de investigación, después de decenas de entrevistas a familiares, amigos y colaboradores en la Alcaldía de Bogotá, Presidencia de la República y otros cargos desempeñados; así como la lectura de correspondencia con su familia y su pareja Carolina Isakson, que ahora permanece en poder de sus hijos.

El libro cuenta como el ingeniero del Instituto Tecnológico de Massachussets se salvó tres veces de la muerte, el 14 de septiembre de 1947 en Pamplona, cuando iba a denunciar el intento de los conservadores de destruir el registro electoral para sabotear las elecciones del 5 de octubre; un grupo que lo acompañaba impidió que le dispararan por la espalda.

La segunda vez fue a mediados de 1949 en Arboledas, donde una frontera invisible dividía a los liberales y conservadores en la Calle Principal, fue el coronel Gregorio Duarte quien se arrojó al suelo con Barco, quien era representante a la Cámara por Norte de Santander. La tercera vez fue el 19 de febrero de 1950 en Cúcuta, cuando su casa fue abaleada y allanada por la policía secreta del gobierno, y un salto de fe de su casa a la del vecino le salvó la vida. Se inclinó por la corriente más progresista del Partido Liberal, dirigido por Jorge Eliecer Gaitán, siendo elegido en 1945 concejal de Durania (Municipio bautizado en honor a su tío abuelo, el general Justo Leonidas Durán) y en 1947, concejal de Cúcuta, donde el 22 de diciembre de 1947 conoció al Caudillo del Pueblo, tres meses antes de su asesinato.

Al ser elegido en la Cámara de 1949 presenció el tiroteo del 9 de septiembre en el recinto de la corporación, donde murió el representante liberal Gustavo Jiménez, huyó a Cúcuta y adelantó su matrimonio al sufrir la persecución oficial, exiliándose con su esposa en 1950 en Estados Unidos.

Durante su presidencia (1986- 1990) se enfrentó a los expresidentes de su mismo partido, cuando decidió impulsar la reforma de la Constitución, promoviendo la séptima papeleta, abriendo el camino para la adopción de la Constitución de 1991.

En su mandato entregó 10 millones de hectáreas a las comunidades indígenas de Amazonas, ocurrido en 1988, en La Chorrera, el mismo sitio donde existió La Casa Arana, epicentro de explotación durante los años de “La fiebre del caucho”; en medio del narcoterrorismo, la crisis con Venezuela por el incidente de La Corbeta Caldas o las confrontaciones con Estados Unidos por la guerra de las drogas en la invasión a Panamá en 1988.

Estos son algunos de los aportes históricos sobre Virgilio Barco Vargas que se pueden leer en esta biografía, y una buena opción para recordarlo es visitar la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero donde se expone una muestra fotográfica sobre el último bastión real del liberalismo en Colombia, en medio de una época convulsa, antes de darle la bienvenida a un nuevo siglo, y conmemorando ahora 100 años del nacimiento del presidente cucuteño. El último Gran Liberal.

Fotos de la Cámara de Comercio de Cúcuta

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