María Alejandra Villamizar, una muestra de equilibrio y destreza periodística

Es una comunicadora social pamplonesa que, en sus 27 años de carrera, ha recorrido el periodismo desde distintos roles tanto en los medios tradicionales como en las plataformas digitales.

María Alejandra que actualmente es periodista de La Luciérnaga de Caracol Radio y analista política, recuerda que en sus inicios se ganó con su trabajo y esfuerzo, la confianza y el respeto de muchas personas importantes de los medios, que reconocieron su propuesta coherente en lo que hacía. “El periodismo no es una pasarela para lucirse o volverse famoso, el periodismo es un servicio público y en la medida que sea fiel a ese propósito las cosas se van dando sin necesidad de tener otros elementos; yo creo que la coherencia y el trabajo va dando la experiencia y esa experiencia va abriendo otras puertas”.

María Alejandra cuenta que se siente orgullosa de ser pamplonesa. Esa identidad de las tradiciones de su tierra, son parte de su esencia y le han sumado en la construcción de su proyecto de vida.

Momentos clave de su trabajo periodístico:

Durante toda su trayectoria, María Alejandra ha desarrollado grandes apuestas periodísticas que la destacan como una de las profesionales más relevantes de los medios de comunicación. Labores como el del Proceso 8000, en el gobierno de Ernesto Samper, la ayudaron a manejarse en el fogueo periodístico, “cubrir el juicio que se le hizo en el Congreso de la República fue uno de los trabajos más difíciles y más serios cuando tenía apenas 23 años”.

Foto: Cortesía Caracol TV

Otro de sus desafíos fue darle cubrimiento al conflicto colombiano y a los procesos de paz. Logró entrevistar a la mayoría de los jefes guerrilleros, a los presidentes expresidentes de la República. La periodista ha evolucionado, sabe de sobra que no solo la información y los datos es lo valioso, también procesarlos y analizarlos para contextualizar los hechos.

Colombia es un país muy complejo, los medios son cada vez más limitados en el tiempo de sus procesos internos para lograr amplio análisis. “Me gustan los trabajos de largo aliento, las investigaciones de fondo y tener claro los contextos para poder entregarle a los oyentes y a los lectores información confiable”.

El primer desafío como periodista en Colombia dedicada a la política fue el conflicto, “yo empecé como reportera a encontrarme muy de cerca con el conflicto y la guerra en Colombia, y al cubrir combates, masacres, secuestros, carros bomba y todo lo relacionado a la guerra del país”.

Esta periodista aguerrida intentó investigar el origen del conflicto, más allá de los datos históricos, profundizó en las negociaciones de paz e incluso, estuvo vinculada a estos procesos, que implicaron para su carrera el cubrimiento periodístico a todo tipo de fuentes, legales e ilegales, y, sobre todo, el tratar de comprender una realidad compleja y violenta que la llevó a conocer lugares recónditos del país con gran responsabilidad y cautela.

Este tipo de trabajos periodísticos, que son su especialidad, han recibido reconocimientos como dos Premios Simón Bolívar, premio del Círculo de Periodismo de Bogotá (CPB), Premio Rey de España, Premio del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) en periodismo de investigación, entre otros.

“La única caja fuerte que tenemos los periodistas es en la que guardamos nuestro prestigio y nuestra credibilidad; es lo que más he atesorado después de largo tiempo de trabajo”.

Foto: Cortesía Caracol TV.

Reflexión sobre las próximas elecciones

Desde su amplia experiencia en los temas sociopolíticos, sabe que el 2022, es un momento definitivo para el país “Colombia no puede perder el tiempo con un gobernante que no entienda cuál es su propósito. Creo que, en ese sentido, en estas elecciones se juega afondo un proceso de consolidación económica después de la pandemia, un proceso para que la gente recupere sus trabajos y se pueda volver a un crecimiento económico”.

Su visión del departamento María Alejandra reconoce que Norte de Santander, tiene numerosos desafíos sobre todo en el tema de frontera, que durante mucho tiempo fue de puertas abiertas y una gran posibilidad económica, pero desde que Venezuela entró en crisis, el departamento quedó a la deriva con una situación precaria, frente a una clase dirigente corrupta y distante de las necesidades de la gente. Para ella, infortunadamente la región tiene pocas referencias de credibilidad e influencia a nivel nacional y está abandonada por el gobierno central.

“Me parece que Norte de Santander se ha quedado con el problema de las drogas que tiene el Catatumbo, el problema fronterizo de Cúcuta y Villa del Rosario y a Pamplona la han dejado al azar, solamente en manos de la universidad y esto significa, en manos de los políticos que quieren vivir a expensas de la institución”.

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