Tú tienes el poder

Por: Juan Manuel Correal

El ingrediente mágico para la fórmula que da el poder no existe. El único poder es el Amor, Eres tú. Está dentro de ti.
Es tu fuerza
Es tu magia
Es tu esencia
Es tu certeza

El poder más grande es el amor. Desde al amor seremos capaces de PODER perdonar, de PODER servir y de PODER amar. Pues bien. Es el momento de buscar ese ingrediente desde lo más profundo de tu alma. Es el momento de fortalecerte en el amor. Tu amor por ti.

Que venga Dios vestido de amor con su antorcha a iluminar el castillo de tu alma.

Que tengas las fuerzas para abrir las pesadas puertas que encierran tantas emociones que han venido a visitar tu vida y resolvieron quedarse.
Y puedes decretar: “No tristeza; gracia por tu visita, pero te vas. No dolor; gracias por tu enseñanza, pero ya aprendí.

No envidia. No se de parte de quien vienes, pero a esta casa no entras. No rencor; no te reconozco, no eres bienvenido No crisis económica, eres tan sólo un reflejo del espejismo que crearon mis expectativas No estrés ; se que estás en todos lados y que usas máscaras de angustia, preocupación y ansiedad.

Ya te descubrí. Eres un sirviente del ego y te vas a joder a otro lado. Y enfermedad; tu no existes. No te he creado, eres tan solo un embrión de diagnostico.

Quisiste entrar por La chimenea camuflándote entre el humo de mis temores. Pero la llama viva que hay en mi alma te sacó corriendo. Tampoco entras”.

A todos estos “visitantes” ; gracias. No saben cuánto me han fortalecido. Honro la fuerza con la que vinieron porque en cada batalla aprendí de cada uno.

Ahora soy una totalidad integrada. Gracias por que cada uno trajo consigo una gota de veneno que se convirtió en mi propio antídoto. Es hora de utilizar mi ingrediente secreto.

Y el secreto, es que no es secreto. No existe. La magia si existe. Se llama amor y está en ti. Es la gigantesca lámpara de cristales Baccarat que ilumina el castillo de tu verdad. Y se enciende cada vez que algún intruso pretende invadir nuestra morada. Bienvenida la alegría, la renovación, la fuerza, la salud, la sabiduría; y también la humildad para manejar el éxito, la abundancia, la riqueza y la prosperidad que se quedarán a vivir en el piso de abajo.

Si. En el piso de abajo; porque el de arriba está destinado para al amor, la paz interior, la armonía, la salud, el perdón y la gratitud. Ahora sí. Espejito, espejito; dime quién tiene el poder.

¡Hakuna Matata!

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