Ansiedad sexual masculina

Escribo esta columna mientras sobrevuelo Medellín y buscando tema para hacerla, justamente el joven conductor que me trajo al aeropuerto me preguntó a qué me dedicaba y cuando le respondo me suelta una de las preguntas más recurrentes de los hombres: ¿Y cómo hago para tener más testosterona? El imaginario colectivo es que esta hormona es la solución a todas las preocupaciones sexuales masculinas. La verdad es que la pérdida de la erección, la falta de deseo, la eyaculación precoz o la retardada, suelen estar más asociadas a bloqueos mentales que a causas físicas, dependiendo de la edad.

Haber tenido una mala experiencia sexual en donde el hombre se haya sentido intimidado, desafiado o avergonzado, puede desencadenar lo que se conoce como ansiedad sexual, que se explica como la sensación de temor, prevención o evitación que produce la inminencia de estar expuesto a una relación donde se presume que se va a fallar. Es evidente que, ante la tensión de una situación, el cuerpo no responderá al estímulo de la manera adecuada lo cual generará mayor presión y reafirmará que se tiene un problema, creando un circuito vicioso infinito.

Si además de lo anterior, este hombre cuenta con una pareja sexual que haga comentarios o expresiones de desaprobación, esto funcionará como un reforzador negativo de la sexualidad y/o un inhibidor del deseo.

Otra de las causas que mayormente veo en mi consulta es el consumo excesivo de pornografía y las antinaturales expectativas que esta genera en el individuo, llevándolo a creer que lo que hace no “complacerá”. La situación se complica en la negativa consciente o inconsciente de esta persona para no hacerse cargo, muchas veces porque la vergüenza de hablar sobre su problema no le permite consultar, otras por ignorar a donde pedir ayuda o también por no saber que la sexualidad es parte importante del bienestar general. Una consulta oportuna con el profesional idóneo, puede ser la gran diferencia entre no perder tiempo valioso para disfrutar de una sexualidad grata y pasar un largo periodo de vida sufriendo en silencio la frustración de no tenerla.


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