Columnista

Día Internacional de los derechos de la mujer

El 8 de marzo recibimos flores, halagos, regalos, de los representantes del género masculino, y en medio de la celebración no es raro escuchar a algunos de ellos que entre bromas protestan: “y porque no hay un día para el hombre?”.

En medio de las manifestaciones de aprecio, en medio de sentirnos halagadas, hemos olvidado que este día es un homenaje a aquellas mujeres que un día tuvieron el valor de abandonar la seguridad de su hogar para exigir una vida propia, aquellas mujeres que nos han abierto y mostrado el camino que las mujeres tenemos en la historia. Aunque cueste creerlo, la historia nos había negado durante siglos; las mujeres no existíamos, y no hablo de una inexistencia física, hablo de una inexistencia jurídica.

Las mujeres no teníamos derechos, pues en muchas regiones, incluido nuestro país, éramos consideradas menores de edad, es decir, estábamos completamente bajo la tutela paterna en el caso de las mujeres solteras, y del esposo si era casada. Solamente al enviudar se adquiría cierta autonomía en el manejo de los bienes. Fue sólo hasta fines del siglo XVIII, con la revolución francesa y los principios de la ilustración, que las mujeres empezaron a exigir sus derechos.

Recordemos a OLYMPE DE GOUGES: (Marie Gouez) quien redactó la declaración de los derechos de la mujer, basada en la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Esto le costó ser llevada a la guillotina en el año 1793. Pero sólo medio siglo después, el movimiento por los derechos de las mujeres logra sus primeros frutos en Estados Unidos, cuando en 1848 se aprueba la ley sobre propiedad de la mujer casada, ya que las mujeres no tenían derecho a manejar sus propios bienes sin la tutela de un hombre de la familia generalmente el esposo o el padre.

Avanzando en la lucha por los derechos en el año 1869-1870, el movimiento de mujeres sufragistas obtuvo el derecho a matricularse en institutos de enseñanza superior. Fue sólo hasta el siglo XX en que las mujeres logramos el derecho al voto, un logro de la democracia que los hombres ya podían ejercer desde fines del siglo XVIII. En 1919 se aprobó la decimonovena enmienda que dio derecho al voto de la mujer en Estados Unidos.

En nuestro país las mujeres tuvimos que esperar hasta 1944, durante la segunda presidencia de Alfonso López Pumarejo, para que se nos reconociera la ciudadanía, pero sólo hasta 1954 la Asamblea Nacional Constituyente otorgó a la mujer el derecho a elegir y ser elegida. Como un reconocimiento a las luchas feministas por los derechos de las mujeres, en 1977 la Organización de Naciones Unidas (ONU) invitó a todos los países del mundo para escoger el día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Mundial.

Se seleccionó el 8 de marzo, ya que ese día del año 1908, 40.000 costureras industriales de grandes factorías se declararon en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil. Durante la huelga, 129 trabajadoras murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga.

Por esta razón es que el 8 de marzo conmemoramos (no celebramos) el día internacional de los derechos de la mujer. Un homenaje a las mujeres, a las que nos precedieron y que lucharon por nuestros derechos, a las mujeres de hoy y a las nuevas generaciones, porque todas y cada una de nosotras desde nuestra cotidianidad somos protagonistas de nuestro tiempo, y en manos de cada una de nosotras está seguir luchando por nuestros derechos y por la construcción de un futuro con equidad de género para nuestra ciudad, nuestro departamento y nuestro país.

Columnista invitada: Carmen Adriana Ferreira Esparza.

Historiadora, Jefe Cultural del Banco de la República Sucursal Cúcuta.

Twitter: @97carmen5