La compasión por el otro, la empatía y el compromiso con la paz son enseñanzas que el Santo Padre nos invita a cultivar como católicos, especialmente en un mundo marcado por las guerras, la migración y los desastres naturales.
Una plegaria por la paz del mundo
No olvidemos a quienes sufren y mueren a causa de los conflictos. No son las armas atómicas las que generan la paz, sino el desarme. Esta verdad, que parecía indiscutible en las últimas décadas, durante las que hemos asistido a una desescalada nuclear, se ha visto empañada por una carrera armamentística que hoy en día asusta y aterroriza.
Continuemos rezando por la paz, para que cesen las guerras en el mundo y se encuentren soluciones diplomáticas a los conflictos. Recordemos a todas las víctimas de las hostilidades, sobre todo a los más débiles e indefensos: los niños, los ancianos y los enfermos. Que el Señor consuele a quienes sufren y bendiga la labor de quienes llevan ayuda y consuelo.
En una época marcada con demasiada frecuencia por la división y una retórica agresiva, existe una gran necesidad de profetas de la armonía que busquen construir puentes y se esfuercen por reconciliar posiciones opuestas siempre que sea posible.
Unidos en fe por Colombia
Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales. Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia. Manifiesto mi gratitud a cuantos trabajan en las labores de rescate y de asistencia a los damnificados.


