“No hay mejor bondad que servir, es la mejor obra de una vida” así resume Rafael Sanín lo aprendido en sus 28 años de servicio público. Comenzó su recorrido en cargos técnicos de auditoría y fue creciendo hasta ocupar posiciones de liderazgo en la Contraloría General del Departamento y de la República como Contralor Departamental, Contralor Provincial y gerente de la Contraloría General de la República encargado.
Su compromiso y resultados no pasaron desapercibidos: fue reconocido como Joven Ejecutivo Sobresaliente de Norte de Santander, postulado en la terna en el departamento para Joven Ejecutivo de Colombia y Personaje del Año en 2006. Tras desempeñarse con éxito como Secretario Privado, hoy asume desde la Secretaría General de la Gobernación de Norte de Santander apoyando el cumplimiento del Plan de Desarrollo.
Humanizar para transformar
En esta nueva faceta ha pasado de cuidar los recursos públicos a enfocarse en lo que él considera el patrimonio institucional más valioso: el talento humano.
Para él, servir también significa humanizar, escuchar y acercarse a quienes hacen parte de las instituciones y a las comunidades, por eso, uno de sus principales retos está en fortalecer el bienestar de los funcionarios y prestar especial atención a la salud mental, problemática que identificó de cerca a través de su experiencia en el sector hospitalario como Presidente delegado por el Gobernador, en las juntas directivas.
El hombre detrás del cargo
Fuera de la oficina está aquello que lo recarga: la familia, el deporte y los viajes. Criado en un hogar con bases en el respeto hacia los padres, el amor a Dios y el servicio hacia los demás; hoy transmite esos valores a sus dos hijos: Abraham, un abogado de 28 años y Lourdes María, de 20, que ha heredado su inquieta vena viajera.
Precisamente viajar ha sido una herramienta para abrir su mente, Rafael ha recorrido 58 países de los 100 que soñó conocer desde niño, aun así, en estos momentos el líder sigue presente: “Mi mayor inversión en tiempo y en ahorros ha sido dirigido a recorrer el mundo para conocer sus culturas y especialmente para traer algunas ideas y propósitos también para nuestro territorio”. Hay una compañera que no falta en esas travesías: su bicicleta, esa gran pasión que le permite conectar con cada destino.
Su visión como líder:
“Creo que una reciprocidad hacia la vida es trabajar por otros y transformar desde el lugar en el que estamos, usando lo que la vida nos ha enseñado”.


