Completamente enamorado de su profesión, destaca que la ingeniería le enseñó que todo problema tiene solución.
Es gerente general de Viviendas y Valores, emblemática empresa cucuteña con más de 50 años de historia; casi el mismo tiempo que él lleva aportando a una ciudad que ante sus ojos se muestra importante, pujante y con gran potencial.
Lo ha hecho a través de su empresa, pero también desde el liderazgo gremial, un camino que siguen sus dos hijos: Raúl Andrés y Julián. “He tratado que ellos participen de esas posiciones porque hay que luchar para que las cosas mejoren a través de los gremios”, enfatiza. Comparten esa visión en lo empresarial y una cercanía, que a sus 73 años, define como una verdadera amistad.
Entrevista con Revista ACTIVA
Revista ACTIVA: ¿Cómo se ha transformado el vínculo con sus hijos a
través del tiempo?
Raúl Colmenares: Yo digo que el vínculo no se va
nunca, diría que es más fuerte ahora, a pesar de que ellos son hombres
hechos y derechos con su hogar formado e hijos en formación. Me
acompañan y me piden consejo cuando lo creen oportuno e igualmente hay
muchas decisiones que yo consulto con ellos. Los hijos se convierten
en el apoyo más grande que uno puede tener… Por la edad, me cuidan en
exceso, pero yo pienso que con los años uno no se vuelve frágil, más
bien uno se fortalece.
R.A.: ¿Qué talento les heredó?
R.C.: La disciplina del deporte.
Primero los saca de muchos vicios y ayuda a que tengan una vida sana y
tranquila en familia. Yo antes de ser golfista fui tenista mucho
tiempo a nivel competitivo. Julián se dedicó al golf y Raúl Andrés hoy
día es ejemplo de lo que es una persona saludable, él es triatlonista.
R.A.: ¿En qué se parecen ellos a usted?
R.C.: En la intensidad y la disciplina que tienen
para para ejecutar sus tareas, no solamente en el trabajo, sino en
todo lo que emprenden con determinación, con ganas de ser cada día
mejores y hacer las cosas bien.
R.A.: ¿Cómo refuerza ese vínculo?
R.C.: Nos divertimos cuando viajamos juntos. El
trabajo es el enemigo de las relaciones, pero la semana de receso se
convierte en una cosa muy agradable, comparte uno con los nietos y
hace muchas cosas que lo unen a uno más.
R.A.: ¿Qué hace que sus hijos sean sus amigos?
R.C.: Hablamos demasiado. Nos contamos muchas cosas,
me cuentan sus proyectos de vida también y con la experiencia uno los
puede aconsejar y guiar, ayudarlos a tomar decisiones.
“Lo mejor que les he inculcado es ser honesto. Eso es nuestro mayor activo también como marca en Viviendas y Valores. Cada día lo aplican mejor que yo”.



