Transformar ideas en oportunidades reales es un verdadero desafío que ha asumido el SENA a través de sus iniciativas Tecnoparque y Tecnoacademia. Mientras uno se centra en los emprendedores y empresarios, el otro brinda a los jóvenes la posibilidad de abrirse al mundo de la innovación desde temprana edad.
En una ciudad en crecimiento, donde aún existen brechas de acceso, estos espacios se convierten en puentes hacia el futuro. “Innovar es crear algo nuevo o mejorar algo que ya existe y Cúcuta por ser la nación de crecimiento, tiene todas las oportunidades del mundo para mejorar mucho de los procesos”, detalla Jorge Abril, ingeniero químico con maestría en Energías Renovables y Sostenibilidad Energética quien es experto técnico de Tecnoparque.
Tecnoparque
Por un lado, Tecnoparque se ha convertido en el aliado clave de emprendedores y aprendices que buscan llevar sus ideas al siguiente nivel. Con acceso a laboratorios, equipos especializados y acompañamiento técnico, este espacio permite desarrollar prototipos en áreas como biotecnología, mecatrónica y tecnologías digitales. El objetivo es claro: convertir la innovación en soluciones tangibles que puedan impactar sectores como alimentos, cosmética o agroindustria.
“Tecnoparque es ese espacio, apoyo técnico, insumos y equipos para poder llevar a cabo una idea innovadora”, explica Jorge Abril, quien junto al ingeniero de alimentos Mauricio, conforman el área de Biotecnología. Otras áreas son la línea electrónica y telecomunicaciones en ingeniería y diseño, liderada por Carlos Clavijo, ingeniero mecatrónico y la línea de tecnologías virtuales, a cargo del ingeniero de sistemas Cesar Bolado.
Tecnoacademia
Pero el proceso comienza mucho antes. Ahí es donde entra Tecnoacademia, un programa que siembra la semilla desde edades tempranas. Dirigido a estudiantes de colegio, despierta el interés por la ciencia y la investigación a través de proyectos prácticos, semilleros y acceso a tecnología de última generación. “Buscamos despertar ese interés por la tecnología y ayudarles a identificar si realmente les gusta, para que puedan definir su futuro profesional”.
De este modo, el programa abre caminos en jóvenes que, muchas veces, no han tenido contacto con este tipo de herramientas. “La idea es que esos estudiantes aprendan a investigar y a construir prototipos funcionales”, para ello ponen a disposición un espacio e incluso proponen visitas a instituciones que deseen participar pero que no cuentan con los medios para acudir a los laboratorios. El único requisito: ser una institución que posea convenio con el SENA y que desee incentivar la innovación en sus estudiantes.


