Atravesar la incomodidad es parte del camino hacia su mejor versión. El actor barranquillero Mario Espitia se le mide a todo, este año lo vimos seduciendo al público como galán en Las de siempre, de RCN, pero también dejándose tocar por la maldad en La mujer prohibida, de Netflix. En entrevista exclusiva con Revista Activa nos contó sobre el trayecto que sigue construyendo y qué lo hace estar en el momento ideal.
Una entrevista desde la esencia
Revista ACTIVA: ¿Cuál es la esencia de Mario Espitia?
Mario Espitia: Está en tener una vida espiritual, conectar con Dios cada mañana, honrar
a mi familia, ir a la playa una vez al mes, disfrutar de lo simple, estar descalzo, compartir con la
familia y con amigos y trabajar como un loco… Fe, pasión y disciplina.
R.A.: Durante estos años has pasado por la piel de un abanico de personajes, ¿Cuál recuerdas con
más cariño?
M.E.: El personaje que más me disfruté fue Arturo Díaz en la historia de
Leandro Díaz porque nos permitió tener transformación física, jugar demasiado y fue el
personaje que me regaló mi primer premio, mi primera India (Catalina) también.
R.A.: A pesar de tu larga trayectoria, has mencionado que ves la actuación como un aprendizaje
permanente. ¿Estás aprendiendo algo en este momento?
M.E.: Cada casting que hago, cada audición, lo siento como si fuera la primera vez, los
mismos nervios… Cada proyecto lo vivo como si fuera el primero. Siempre me dejo sorprender, me divierto
como un niño en este trabajo, siempre. Y en este momento ¿qué estoy aprendiendo? Nada… aprendiendo a
disfrutarlo cada vez más. Pasa el tiempo y más lo quiero disfrutar, más pasión quiero sentir y con más
humildad quiero recibir instrucciones y con más humildad quiero sentarme frente a otro actor para
aprender de él y compartir con él y construir una gran escena.
R.A.: El rol de televidente también puede dar cierta perspectiva. Cuando estás del otro lado de
la pantalla, ¿Qué te gusta ver?
M.E.: Muchas series de acción, románticas, películas románticas, soy superllorón y
cuando veo series o películas románticas me olvido de que soy actor y las veo como un espectador que
llora, siente, vive, se ríe y sufre por amor y todo, superlindo.
R.A.: En la vida, ¿Cuándo fue la última vez que saliste de tu zona de confort?
M.E.: Me gusta esta pregunta porque yo todo el tiempo me incomodo, busco incomodarme… Cada año cojo una palabra y la uso para para ejecutarla en el año. Por ejemplo, este ha sido el año de crecimiento en todos los aspectos de mi vida. Crecimiento espiritual, personal, como actor, como empresario… El año pasado, por ejemplo, fue un año de transformaciones. Quería tener transformaciones en todos los aspectos de mi vida. Buscando siempre mi mejor versión en todo.
R.A.: Te has vuelto el consejero de tus fans con tu segmento “Se tenía que decir y se dijo”. ¿Qué
tan en serio nos debemos tomar esos tips? ¿De dónde salen?
M.E.: Me encanta porque es que alguien tiene que decirte las cosas, por eso los videos
siempre en el caption dice, «Alguien te lo tenía que decir» Eh, nada, son simplemente historias que uno
va escuchando en la vida, va recopilando cosas de la vida, cosas que te han pasado, que les han pasado a
tus amigas, creatividad que sale en el momento. Trato de divertirme mucho haciendo, creando contenido
simple para que la gente se divierta y como la mayoría de mi público son mujeres, pues conecto muy muy
bacano con mi público.
R.A.: Estamos entrando en la recta final del año. ¿Tienes algún propósito por cumplir antes
de que termine 2026?
M.E.: Creo que he cumplido con todo, he crecido en todo, estoy grabando un proyecto
hermoso, voy a cerrar grabando otro proyecto hermoso, con mi familia llena de salud, yo saludable,
encontrando la mejor versión de Mario Espitia, todo es impresionante lo que te voy a decir y quiero
hacer énfasis en esto porque se lo agradezco mucho a Dios, y en todos los aspectos de mi vida estoy
en el momento ideal.
R.A.: ¿Qué nuevo capítulo está por comenzar en tu vida?
M.E.: No lo sé todavía… Al final cuando va cerrando el año siempre me siento a
hablar con Dios a ver qué nos vamos a inventar el año que viene y a ver qué construimos. Te contaré
el otro año…


