Apretar o rechinar los dientes sin darnos cuenta es la firma silenciosa del bruxismo. Aunque se suele asociar solamente a un problema de desgaste dental, va mucho más allá: es un mensajero que denota sensibilidad, tensión muscular, dolor mandibular e incluso cefaleas. Según el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos (NIDCR), los casos graves pueden ocasionar daños en los dientes y cansancio o dolor en la mandíbula.
Las señales del cuerpo
No existe una única causa para el bruxismo. Entre los factores asociados están el estrés, la ansiedad, los trastornos del sueño, el consumo de alcohol y cafeína, el tabaquismo y ciertos medicamentos. Viviana Charris, odontóloga y ortodoncista con magister en disfunción cráneo-cérvico-mandibular y dolor facial, advierte que lo más importante es identificar la causa:
“el bruxismo no es una enfermedad, es un síntoma de algo que no está funcionando bien”, señala y al mismo tiempo sugiere mirar el panorama completo, pues en algunos pacientes puede estar relacionado con dificultades respiratorias durante el sueño, ronquidos o apnea; en otros, con problemas digestivos como el reflujo, la sobreestimulación por pantallas o interferencias en la mordida.
Tratamientos según cada caso
La doctora sugiere un manejo multidisciplinario el cual puede incluir valoración de odontología, de especialistas en sueño, otorrinolaringología, gastroenterología e incluso, salud mental. Como complemento del tratamiento menciona: “se pueden utilizar placas o mecanismos que favorezcan el sueño”
Una de las alternativas habituales es la férula de descarga personalizada, que ayuda a proteger los dientes y reducir la sobrecarga durante la noche. Por otro lado, una revisión científica publicada en 2023 en Journal of Clinical Medicine señala la toxina botulínica como otra alternativa terapéutica en determinados pacientes, una opción a considerar cuando los tratamientos convencionales no han dado resultados. Sin embargo, la indicación de ambos depende de la evaluación clínica y no aborda el problema de raíz, “lo más importante para el tratamiento del bruxismo es identificar la causa. Entonces, una vez identifique la causa, entonces se hace el tratamiento”, concluye la doctora Viviana Charris.


