Cuando se piensa en un deportista de alto rendimiento, es común imaginar largas jornadas de entrenamiento, competencias y esfuerzo físico. Sin embargo, detrás de ese desempeño también existe una rutina que continúa cuando termina el ejercicio.
Para los atletas de élite, los días de descanso no significan necesariamente detenerse por completo. La alimentación, la hidratación, el sueño y la recuperación hacen parte de una preparación constante que también puede trasladarse a la vida cotidiana.
De acuerdo con el Dr. Luigi Gratton, vicepresidente de Salud y Bienestar de Herbalife, muchos de los hábitos que acompañan a los deportistas de alto rendimiento pueden ser adoptados por cualquier persona, sin necesidad de entrenar como un profesional.
Proteína durante el día
Uno de los principales hábitos es distribuir el consumo de proteínas a lo largo de la jornada, en lugar de concentrarlo únicamente después del entrenamiento.
Entre las opciones que pueden incorporarse a las comidas están los huevos y el yogur griego en el desayuno, pollo o pescado durante el almuerzo y alimentos ricos en proteína como parte de las meriendas o la cena.
Los carbohidratos también tienen su momento
Los atletas de alto rendimiento no eliminan los carbohidratos de su alimentación. En cambio, ajustan su consumo de acuerdo con el nivel de actividad física.
Después de sesiones de entrenamiento intensas, pueden incluir alimentos como cereales, leche, yogur, barras de granola o un sándwich. En jornadas de menor actividad, la cantidad puede reducirse.
La hidratación es parte de la rutina
Esperar a tener sed para beber líquidos no es la mejor estrategia para mantener una hidratación adecuada. Como referencia general, se plantea un consumo de entre 30 y 35 mililitros de líquidos por kilogramo de peso corporal al día.
En personas que realizan actividad física intensa o entrenan en ambientes calurosos, las necesidades pueden aumentar y también puede ser importante reponer electrolitos como el sodio y el potasio.
Dormir también es entrenar
Para un atleta, el descanso nocturno es tan importante como la actividad física. Dormir entre siete y nueve horas permite al organismo recuperarse y favorece procesos relacionados con la reparación muscular, el sistema nervioso y el aprendizaje.
Reducir constantemente las horas de sueño para realizar más actividades puede terminar afectando el rendimiento y la recuperación.
Por eso, descansar no debería verse como tiempo perdido, sino como una parte fundamental de una rutina saludable.
Más colores en el plato
Frutas y vegetales de colores intensos también ocupan un lugar importante en la alimentación de los deportistas.
Frutos rojos, cerezas, uvas moradas, remolacha, repollo morado, verduras de hoja verde y pimientos son algunos ejemplos de alimentos que aportan vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes.
Incluir diferentes colores en el plato es una manera sencilla de ampliar la variedad de nutrientes dentro de la alimentación diaria.


