El cáncer de mama es el más frecuente y, cuando se identifica en etapas iniciales, la supervivencia puede acercarse al 90 % en los cinco primeros años. El 19 de octubre, Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, es una oportunidad para visibilizar esta enfermedad y recordar la importancia de detectarla a tiempo.
La edad, los antecedentes familiares y genéticos, la exposición a radiación ionizante, el consumo de alcohol, la falta de actividad física y la obesidad son algunos factores de riesgo. Conocerlos, estar atentos a los cambios en el cuerpo y realizar el autoexamen puede ayudar a identificar señales que requieren atención médica. Estas son cuatro historias del mundo del espectáculo frente a este diagnóstico.
Kristina Lilley
Tras superar un cáncer de cuello uterino dictaminado en 2010, Kristina Lilley recibió en 2013 un diagnóstico de cáncer de mama, detectado tempranamente gracias al autoexamen. Atravesó tratamientos como radioterapia, cirugía y quimioterapia, proceso que culminó en 2023.
Lorena Meritano
En 2014, Lorena Meritano recibió el diagnóstico de cáncer de mama en una etapa avanzada. El tratamiento incluyó cirugías para retirar tejido mamario y ganglios, además de varias sesiones de quimioterapia. La experiencia también marcó una pausa en su carrera y cambios drásticos en su vida personal. En Sobreviviente, su libro, relata el proceso ahondando en la mutación genética que aumenta su riesgo de desarrollar la enfermedad.
Andrea Echeverri
La florecita rockera más querida fue sorprendida a finales de 2024 por un cáncer de seno triple negativo, subtipo que representa entre el 10 y el 15 % de los casos y se caracteriza por ser agresivo. La líder de Aterciopelados decidió actuar rápido y en enero de 2025 se sometió a una doble mastectomía. Su angustia y resiliencia quedaron plasmadas en La teta pirata, composición que vio la luz este año.
Sandra Reyes
En 2023 al realizarse el autoexamen, la recordada doctora Paula de Pedro el escamoso acudió al médico y descubrió la enfermedad en un estado avanzado. De acuerdo con testimonios de personas cercanas, decidió no someterse a quimioterapia y optó por tratamientos de medicina alternativa que coincidían con su filosofía de vida. La actriz falleció el 1 de diciembre de 2024, a los 49 años.


