La relación con nuestra apariencia está estrechamente ligada a la autoestima, la confianza y el disfrute de la vida. Lo estético trasciende el plano físico y termina por influir también en nuestro bienestar psicológico, con efectos en la vida personal, social y profesional.
Con el paso del tiempo pueden aparecer signos como pérdida de firmeza, flacidez, papada, descenso de los tejidos y menor definición del óvalo facial. Es un hecho que afecta tanto a mujeres como a hombres, pero hacer frente a estas necesidades no implica transformar radicalmente los rasgos ni pasar por procesos dolorosos con tal de mejorar tu apariencia.
Una alternativa no quirúrgica
Si bien el lifting quirúrgico se ha posicionado como una solución que reposiciona directamente los tejidos, tiene su equivalente no invasivo: el LIFT !N PLUS. Este, en lugar de incisiones, utiliza ultrasonido focalizado de alta intensidad para actuar en planos profundos, lo que traduce en rejuvenecimiento y combate la flacidez de la piel sin necesidad de cirugía.
“Ambos persiguen un objetivo similar, la gran diferencia está en cómo se consigue”, menciona el doctor Diego Serna, CEO de WIWA.
El procedimiento está indicado para determinados grados de flacidez y busca un rejuvenecimiento progresivo, sin incisiones ni cambios drásticos en las facciones. Sin embargo, no sustituye un lifting quirúrgico cuando existe flacidez severa. La valoración médica es fundamental para determinar cuál alternativa responde mejor a las condiciones y expectativas de cada paciente.
¿Cómo actúa?
La energía del HIFU del LIFT !N PLUS se concentra de manera precisa en diferentes planos del tejido y genera puntos térmicos controlados que favorecen la contracción de las fibras existentes y estimulan la producción de nuevo colágeno.
El resultado es una piel más firme, mayor definición del contorno facial y un efecto de tensado que aparece progresivamente, mientras se desarrolla la remodelación del colágeno.
El cuello, una de las zonas que más evidencia la pérdida de firmeza y definición con el paso del tiempo, también puede beneficiarse del tratamiento, que ayuda a mejorar la laxitud y a definir la transición entre el rostro, mandíbula y cuello. “Cuando existe indicación médica, trabajar rostro y cuello como una unidad permite buscar un rejuvenecimiento mucho más armónico”.
Resultados progresivos
El efecto dependerá de factores como la edad, la calidad de la piel, el grado de flacidez y la respuesta biológica de cada persona. Por tratarse de un proceso progresivo, el doctor Serna recomienda comenzar su planeación con dos o tres meses de anticipación cuando existe un evento especial. Es decir, quienes esperen lucir el resultado definitivo en las fiestas de fin de año, están a tiempo de acudir a valoración.
Después del procedimiento es importante seguir las indicaciones médicas, mantener la piel hidratada, utilizar fotoprotección y asistir a los controles.
“Más que hablar de detener el envejecimiento, hablamos de envejecer mejor. La tecnología nos permite estimular mecanismos naturales de la piel y acompañar ese proceso buscando resultados armónicos, progresivos y, sobre todo, coherentes con cada rostro”, detalla el doctor.


